Hileras de vid que cubren el fondo de un valle rodeado de cerros, vistas desde una ladera con buganvilias en flor.

Nebbiolo mexicano: qué uva es en realidad y qué dicen los estudios de ADN

En el Valle de Guadalupe, Nebbiolo es una palabra que se lee en etiquetas de casas grandes y pequeñas. Suena a leyenda: es la uva del Barolo y el Barbaresco, los grandes tintos del Piamonte italiano. Pero el nebbiolo mexicano guarda un giro que pocas veces se cuenta completo en español. Según los análisis genéticos que reportó el medio gastronómico 7 Caníbales, hechos entre 2017 y 2019 en un laboratorio de la Universidad de California en Davis, la gran mayoría de las vides estudiadas que en Baja California se conocían con ese nombre resultaron ser otra uva piamontesa, antigua y casi olvidada: la Lambrusca di Alessandria.

El relato que más se repite habla de un viaje: plantas que cruzaron el mundo sin etiqueta y un nombre ilustre que se les quedó pegado. La historia tampoco está cerrada. En Baja California también hay Nebbiolo certificado, y no todas las parcelas que llevan ese nombre guardan la misma planta.

¿Qué es el Nebbiolo en su tierra?

El Nebbiolo es una uva tinta del Piamonte, en el noroeste de Italia, y con ella sola se elaboran el Barolo y el Barbaresco. Esos dos nombres son zonas de producción, no uvas: la uva es la misma. El nombre, se cree, viene de nebbia, niebla en italiano; una de las explicaciones habla de la bruma que cubre las laderas en otoño, cuando la uva está por madurar.

En la copa tiene una personalidad difícil de confundir: un color sorprendentemente claro, entre rubí pálido y granate, que convive con taninos y acidez altos. Parece ligero a la vista y en la boca resulta firme. Entre sus aromas más citados están la rosa, la cereza y el anís.

Color claro con estructura firme: esa es la huella que conviene recordar para todo lo que sigue.

¿Cómo llegó a Baja California la uva que llamaron Nebbiolo?

La explicación más repetida la recoge Wine Enthusiast en su guía de Baja California: las vides que se plantaron como Nebbiolo serían en realidad varias variedades del Piamonte que llegaron en los años cuarenta sin etiquetas de identificación. El sitio especializado Exotic Wine Travel cuenta una versión parecida. Así, uvas distintas pudieron terminar plantadas bajo un mismo nombre.

El nombre prendió. Hoy el Nebbiolo es una de las uvas más mencionadas en nuestro directorio: aparece en el texto de doce fichas, diez en Baja California, una en Zacatecas y una en Aguascalientes. Con el nombre llegaron las expectativas: quien pide un Nebbiolo espera, con razón, algo parecido a lo que describen los manuales del Piamonte. Cuando la copa no se parece a esa descripción, surge la pregunta que terminó por llevar el caso al laboratorio.

¿Qué encontraron las pruebas de ADN?

Durante mucho tiempo, las variedades se reconocieron a ojo: por la forma de la hoja, del racimo, del grano. Una prueba genética cambia las reglas, porque compara el perfil de ADN de la planta con el de variedades de referencia; si coinciden, la identidad queda establecida sin depender de la apariencia.

Según el reportaje «La nebbiolo mexicana se revela», de 7 Caníbales, en 2017, 2018 y 2019 el laboratorio de identificación de Foundation Plant Services, de la Universidad de California en Davis, analizó ejemplares de «Nebbiolo» de distintos viñedos y zonas de Baja California. El 90 % de las vides analizadas se identificó con certeza como Lambrusca di Alessandria.

No todas las fuentes miden igual el alcance del hallazgo. Wine Enthusiast, en su reportaje «Is Mexican Nebbiolo Actually Nebbiolo?», se refiere a una prueba que apuntaba en esa misma dirección y pide cautela: era una sola muestra de un solo viñedo, y harían falta más análisis antes de dar algo por definitivo. La misma revista observa que pocos productores se animan a analizar sus vides, por el temor a perder un nombre que vende.

La confusión tampoco es exclusiva de México. La ficha de la Lambrusca di Alessandria en el registro de variedades de Foundation Plant Services cuenta que muestras de vides que se creían Nebbiolo, enviadas por un productor a su laboratorio, coincidieron con el perfil de referencia de esa uva.

El blog de Vinos El Cielo resume el punto medio: una parte importante de las plantaciones históricamente identificadas como Nebbiolo en la región corresponde genéticamente a la Lambrusca di Alessandria, pero eso no significa que todas las plantaciones mexicanas con ese nombre sean lo mismo, ni que todo el Nebbiolo cultivado en México esté mal identificado. Y según Wine Enthusiast, en Baja California también hay Nebbiolo certificado, que muestra el color, los aromas y los taninos propios de la variedad.

¿Qué es la Lambrusca di Alessandria?

Es una uva tinta antigua del Piamonte, sin parentesco con el Nebbiolo y, pese al parecido del nombre, tampoco con el Lambrusco. Un estudio genético sobre las variedades históricas del noroeste de Italia, publicado en la revista Scientific Reports en 2020, la describe como una variedad robusta, de color oscuro, usada para mezclas, y propone como sus progenitores a la Neretto di Marengo y la Crovìn, cultivadas tradicionalmente en el sureste del Piamonte y en la vecina Liguria.

7 Caníbales la describe como una cepa casi extinta. Visto así, las viñas de Baja California guardan un capítulo de la historia vitícola del Piamonte que allá estuvo a punto de perderse. Tampoco es la única huella fuera de Italia: en California, al menos una bodega de Temecula ya la embotella con su propio nombre.

Fíjate en el contraste: el Nebbiolo es de color claro; la Lambrusca di Alessandria, según ese estudio, es oscura. La diferencia te va a servir cuando tengas las copas enfrente.

Entonces, ¿el nebbiolo mexicano es falso?

En el sentido que importa en la mesa, no. El vino es lo que es: el fruto de unas vides concretas, en un suelo y un clima concretos, trabajadas durante décadas. Lo que las pruebas cuestionan, en muchas de las plantas analizadas, es el nombre de la variedad, no el valor del vino que se hace con ellas.

Lo que sí cambia es la manera de leer la etiqueta. La NOM-199-SCFI-2017 liga el nombre de una variedad a un mínimo de 75 % de esa uva en el vino, como explicamos en nuestra guía para leer la etiqueta de un vino, pero ninguna norma corrige por sí sola una planta que lleva décadas con el nombre equivocado. «Nebbiolo» en una botella de Baja California no te garantiza cuál de las dos uvas hay dentro, ni en qué proporción. Ninguna de nuestras fichas dice qué resultado daría una prueba genética en su viñedo, y no nos toca suponerlo. La pregunta se hace en la bodega:

  • ¿De dónde viene la planta de su Nebbiolo y cuándo se plantó?
  • ¿La han identificado con una prueba genética?
  • ¿Es material certificado o selección de viñedos antiguos del valle?

Una bodega que conoce su viña contestará con gusto, y la respuesta, sea cual sea, dice tanto del vino como la copa misma.

¿A qué sabe y cómo probarlo con criterio?

La mejor manera de entender esta historia es con dos copas. Sirve un Nebbiolo del Piamonte junto a un «Nebbiolo» de Baja California, los dos a la misma temperatura, fresca pero no fría, y compáralos con calma:

  1. El color. El Nebbiolo piamontés suele ser claro, entre rubí pálido y granate. Si el de Baja California es mucho más oscuro, recuerda que la Lambrusca di Alessandria se describe como una uva de color oscuro.
  2. El tanino y la acidez. En el Nebbiolo de libro los dos son altos, aunque el color engañe. Fíjate en cuánto te secan las encías y cuánto salivas.
  3. El aroma. Busca rosa, cereza y anís. Anota lo que encuentres en cada copa sin forzarte a coincidir con nadie.
  4. El conjunto. No se trata de declarar un ganador, sino de entender por qué dos vinos con el mismo nombre en la etiqueta pueden contar historias tan distintas.

Si no tienes a mano un vino italiano, compara dos o tres «Nebbiolo» de casas distintas del valle y pregunta en cada una el origen de su planta. Para ordenar lo que percibes, usa el método de nuestra guía para catar un vino: color, nariz, boca y conclusión, anotados copa por copa.

¿Con qué acompañar un Nebbiolo del valle?

Un tinto de tanino y acidez firmes pide platillos sustanciosos y bien sazonados. Según el Wine & Spirit Education Trust (WSET), la sal y la acidez del platillo suavizan el vino, mientras que el dulzor, el umami y el picante lo endurecen. En la mesa mexicana, eso se traduce así:

  • Sí: carne asada, arrachera, costillas al carbón, quesos maduros.
  • Con cuidado: moles dulces y salsas muy picosas, que harán que el vino se sienta más áspero y más alcohólico.
  • Un truco: un poco de sal y unas gotas de limón en el taco suavizan el tanino de un tinto firme.

Y si tu copa resulta más oscura que el Nebbiolo de manual, no la juzgues sola: pruébala con la carne asada y con el queso maduro, y observa cómo cambia. La mesa también es una forma de conocer la uva.

¿Qué vinícolas trabajan el Nebbiolo en México?

Estas vinícolas de nuestro directorio mencionan el Nebbiolo en sus fichas. Ninguna mención dice qué planta hay en cada viñedo; úsalas como punto de partida para visitar y preguntar:

  • L.A. Cetto, casa con raíces en 1928, incluye un Nebbiolo en su línea Reserva Privada.
  • Las Nubes plantó Nebbiolo en 2009, entre las primeras 12 hectáreas que destinó a la producción comercial, junto con Garnacha, Cariñena, Cabernet Sauvignon, Merlot y Tempranillo.
  • Bodegas Henri Lurton, en Francisco Zarco, proyecto del bordelés Henri Lurton y sus hijos, tiene entre sus etiquetas Le Nebbiolo.
  • Barón Balché presentó en 2008 una línea de vinos de gama alta que incluía un Nebbiolo, el Balch'é Cero, según su ficha.
  • Villa Montefiori, el proyecto que Paolo Paoloni emprendió en 1998 con herencia vitivinícola de Italia y Francia, plantó Nebbiolo junto a Sangiovese y Montepulciano, según su ficha.
  • Misiones de California, de la familia Velasco, en San Antonio de las Minas, se especializa en tintos y cuenta el Nebbiolo entre sus variedades.
  • Fuera de Baja California, Vinícola Campo Real, en Zacatecas, menciona en su ficha un tinto de Nebbiolo de 2019, y Vinícola Santa Elena, en Aguascalientes, lo incluye entre sus uvas.

Los catálogos cambian con cada cosecha y Ciudades y Vinos no gestiona reservaciones: pregunta a cada vinícola qué vinos tiene disponibles y qué experiencias ofrece antes de ir.

¿Qué sigue abierto en la historia del nebbiolo mexicano?

El título del texto de Vinos El Cielo lo dice con precisión: es una identidad que sigue evolucionando. Quedan al menos tres preguntas sobre la mesa:

  • Cuánto del «Nebbiolo» plantado es Lambrusca. Los análisis citados hablan de muestras concretas; solo más pruebas, viñedo por viñedo, darían un mapa completo.
  • Cómo nombrarlo en la etiqueta. Si pocas bodegas analizan sus vides por el peso comercial del nombre, como observa Wine Enthusiast, la etiqueta seguirá dividida entre la costumbre y la genética mientras no haya más pruebas.
  • Qué hacer con una rareza. Si la Lambrusca di Alessandria es, como sostiene 7 Caníbales, una cepa casi extinta, el valle tiene entre manos una uva que podría contar su propia historia, con su propio nombre.

En tu próxima visita al Valle de Guadalupe y las demás zonas de Baja California, pide en la barra un Nebbiolo y haz las dos preguntas que importan: de dónde viene su planta y si la han identificado. Luego pruébalo despacio, sabiendo que en esa copa caben por lo menos dos historias: la del nombre y la de la uva.

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