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Edificio circular con terraza y techo de madera sobre un jardín de pasto en Vinícola Parvada, en Parras de la Fuente, Coahuila.

Brandy mexicano: la historia del aguardiente de uva de Parras y Cuatro Ciénegas

En el centro de Cuatro Ciénegas, la tienda de Bodegas Ferriño abre todos los días. Entre las botellas de Sangre de Cristo, el vino dulce que la casa vende desde hace más de un siglo, esperan otras más discretas: un aguardiente que lleva el nombre del pueblo y un brandy, el Miguel Primero. Son la parte menos contada del brandy mexicano, un destilado que en Coahuila tiene papeles tan viejos como los del vino.

La merced que en 1597 dio origen a la Hacienda de San Lorenzo, hoy Casa Madero, autorizaba a Lorenzo García a plantar vid y a elaborar vino y aguardiente. Cuatro siglos después, el destilado de uva sigue saliendo de las bodegas del estado, casi siempre a la sombra del vino.

¿Qué es el brandy mexicano y en qué se distingue del aguardiente?

La norma mexicana lo define con precisión. Según la NOM-199-SCFI-2017, que regula las denominaciones de las bebidas alcohólicas, el brandy se obtiene al destilar vinos hechos con mostos 100% de uva, y ese destilado tiene que madurar al menos seis meses en recipientes de roble. De esa madera le viene buena parte del color y del aroma.

El aguardiente de uva, en cambio, puede salir sin ese reposo: transparente, más directo, con la fruta a la vista. Por eso una misma bodega puede vender las dos cosas. En Parras, además, aguardiente es la palabra con más historia: es la que usa la merced de 1597.

¿Desde cuándo se destila uva en México?

En Parras, los papeles lo permiten desde 1597. La historia de esa merced, y de la prohibición que la precedió, está en nuestra historia del vino en la Nueva España. Durante siglos, la uva Misión dio para todo: vino de misa, vino de mesa y aguardiente, como contamos en la historia de esa cepa.

El siglo XIX trajo destiladores con nombre y apellido. Hacia 1860, el italiano Michele Francesco Ferrigno, nacido en Padula, se asentó en Cuatro Ciénegas, castellanizó su nombre como Miguel Ferriño y empezó a destilar aguardiente de uva y brandy bajo el nombre de La Fronteriza. En 1865, el ingeniero inglés Fernando Chapman compró tierras al poniente de Parras y levantó la bodega de la Antigua Hacienda de Perote, que todavía muele su uva en julio y agosto y la vende como vino y aguardiente.

El siglo XX fue el del brandy industrial. Según Radio Fórmula, la casa jerezana Domecq llegó a México en 1947, constituyó en 1955 la empresa Aguardientes Vínicos y lanzó el brandy Presidente. La ficha de Vinícola Santa Elena recuerda que en los años setenta buena parte de la uva de Aguascalientes iba a parar al brandy, y en Jesús María, Viñedos Casa Leal, fundada en 1959, hace todavía vino, brandy y concentrado de uva.

¿Qué destila hoy Bodegas Ferriño?

Ferriño se presenta como la bodega más antigua de México que siguen operando los descendientes directos de su fundador. Con la llegada del ferrocarril, La Fronteriza amplió su mercado, y en el siglo XX la casa se volcó a los vinos generosos. En 1955, siete hijos del fundador formalizaron la sociedad Bodegas Ferriño. Su etiqueta más conocida sigue siendo el Sangre de Cristo, un dulce de Lenoir y Rosa del Perú inspirado en el Lacrima Christi italiano.

El destilado no se fue. En su tienda en línea, la casa ofrece el aguardiente Cuatro Ciénegas, en botellas de 750 y de 250 mililitros, y el brandy Miguel Primero, junto a su moscatel de viñas centenarias y un licor de granada. La bodega está en pleno centro del pueblo y se puede recorrer con su viñedo; para el recorrido conviene llamar antes. Si te intrigan sus vinos dulces, nuestra guía de tintos suaves y dulces explica en qué se diferencian de los secos.

¿Casa Madero también destila?

Lo hizo en el siglo XX, según la historia que publica la propia casa. Casa Madero cuenta que el auge del consumo de brandy la consolidó como favorita del país, junto con el Blanco Madero, un destilado de uva sin añejar, y que la familia modernizó sus instalaciones y compró alambiques de cobre. Hacia 1981, entre sus destilados estaban el Blanco Madero, el Reserva de la Casa, el Madero Brandy y el Madero XXXXX.

Hoy su ficha habla sobre todo de vino, del 3V a los Gran Reserva de Shiraz. El Blanco Madero sigue en tiendas, en botella de 900 mililitros y con 35% de alcohol, y de vez en cuando aparecen en subastas botellas antiguas de Reserva de la Casa. En la visita guiada a la hacienda se recorren las áreas de trabajo que la casa llama Museo del Vino, con salas de fermentación y de destilación, como contamos en nuestra guía de las vinícolas de Parras. Pregunta en su tienda qué destilados tiene a la venta.

¿Cómo se bebe el brandy?

  • Solo, en copa pequeña. Una copa de boca cerrada concentra el aroma. Sírvelo a temperatura ambiente, poco a poco, y deja que la mano lo entibie.
  • Con unas gotas de agua. Abren el aroma y suavizan la entrada del alcohol.
  • En coctel. Dos clásicos de la lista oficial de la Asociación Internacional de Bartenders llevan brandy: el Sidecar, con licor de naranja y jugo de limón, y el Alexander, con crema de cacao y crema fresca, espolvoreado con nuez moscada.
  • El aguardiente, aparte. Sin barrica, pide otro trato: bien frío, en caballito, o como base de un coctel cítrico.

En la sobremesa, el brandy se entiende con lo tostado y lo dulce. Prueba una tablilla de chocolate de mesa, con su azúcar granulosa y su canela; unas nueces, que en Parras crecen entre los viñedos; un ate con queso fresco o un pan de nata. El Alexander, con su crema de cacao, es casi un postre en sí mismo.

¿Dónde comprar brandy mexicano y cuánto cuesta?

A septiembre de 2026, la tienda en línea de Bodegas Ferriño mostraba su aguardiente Cuatro Ciénegas de 750 mililitros en unos 210 pesos y el brandy Miguel Primero en unos 280. El Blanco Madero de 900 mililitros aparecía en tiendas en línea por debajo de 500 pesos, con diferencias de una tienda a otra.

En esos precios pesa el fisco: los destilados de más de 20 grados pagan 53% de IEPS, el doble de la tasa que paga la gran mayoría de los vinos de mesa, como explicamos en por qué el vino mexicano cuesta más.

Para comprarlos en su origen, las tres casas coahuilenses de esta historia están entre las vinícolas de Coahuila: la tienda de Ferriño, en Cuatro Ciénegas, abre todos los días; en Parras, la tienda de Casa Madero abre también a diario, y en la Antigua Hacienda de Perote, que funciona como hotel, conviene preguntar en recepción por sus aguardientes y por el recorrido de las bodegas.

Si viajas a Coahuila, lleva de vuelta un aguardiente y un brandy de la misma casa. Sírvelos juntos en dos copas pequeñas y compara el color, el aroma y cómo se siente el alcohol en la boca.

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