
Vinícolas de Parras de la Fuente: cómo visitar la cuna del vino en América
A Parras se llega cruzando semidesierto: matorral, lomas pardas, una sierra que no se acaba. Y de pronto el paisaje cambia de color. Aparecen nogales, huertas e hileras de vid, y un pueblo que parece haber guardado para sí toda el agua de la región. Los primeros españoles que pasaron por aquí encontraron, según cuenta Casa Madero, manantiales y vides silvestres. La vid se quedó: las vinícolas de Parras presumen la historia más larga del continente, que arranca en 1597.
Esta guía, actualizada en septiembre de 2026, reúne lo necesario para visitarlas: por qué Parras de la Fuente se considera la cuna del vino en América, qué casas reciben visitantes según sus fichas, cuándo conviene ir, dónde dormir entre viñedos y cómo llegar desde Saltillo, Torreón o Monterrey. La primera versión de este artículo, de 2023, mencionaba casas y experiencias que hoy no podemos confirmar; aquí quedan solo las que sí. Recuerda que el sitio no reserva: cada visita se pide directamente a la bodega.
¿Por qué se dice que en Parras nació el vino de América?
Por una fecha y una hacienda. En 1597, don Lorenzo García, uno de los primeros colonos españoles de la zona, recibió la merced de estas tierras y fundó la Hacienda de San Lorenzo, que lleva su nombre. Al año siguiente, en 1598, se fundó la misión de Santa María de las Parras, origen del pueblo. La hacienda cultiva uva y hace vino desde entonces, y por eso Casa Madero, su heredera, se considera la bodega más antigua de América.
El apellido llegó después. A finales del siglo XIX, don Evaristo Madero compró la Hacienda de San Lorenzo, y de su familia toma el nombre la casa. Hoy cultiva unas 350 hectáreas, cifra que la pone entre las mayores bodegas del país, y en su catálogo destacan los Shiraz: según la casa, su Gran Reserva Shiraz 2014 obtuvo la medalla de oro en Syrah du Monde 2018, en Francia.
Parras es Pueblo Mágico desde 2004, y su historia vinícola tiene más capítulos. En el mismo municipio, la Antigua Hacienda de Perote plantó viñedos y levantó su bodega en el siglo XIX, y todavía elabora vinos y destilados en su edificio principal. Esa mezcla de vino y destilado, de bodega y hacienda, se repite en el municipio: entre las áreas de trabajo de Casa Madero también hay salas de fermentación y de destilación, y las casas fundadas en este siglo conviven con esa memoria.
¿Qué vinícolas de Parras se pueden visitar?
En nuestro directorio hay cinco vinícolas en el municipio de Parras, y una bodega más aparece entre nuestros lugares para comer. Esto es lo que dice la ficha de cada una:
- Casa Madero. Sus bodegas están a nueve kilómetros al norte del centro, en un conjunto que mezcla construcciones de la hacienda virreinal con añadidos de los siglos XIX, XX y XXI, entre viñedos y nogaleras. Al centro están la capilla de San Lorenzo, un quiosco y la tienda de vinos; del lado oeste, el hotel, el comedor y los espacios para eventos, y del lado este, las áreas de trabajo que la casa llama el Museo del Vino, que se recorren en una visita guiada de unos 40 minutos.
- Vinícola Parvada. Nació en 2017 en el sitio de una antigua hacienda, y en 2018 presentó sus primeros vinos, el mismo año en que llegó la enóloga sevillana Lucía García. Hoy tiene siete etiquetas de tintos, blancos y rosados, entre ellas El Reserva, un ensamble de Syrah, Tempranillo y Cabernet Sauvignon. Tiene un segundo viñedo en el ejido Los Hoyos, a unos 20 minutos de Parras, y entre sus cepas cuenta Syrah, Malbec, Caladoc, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Verdejo, Chardonnay y Sauvignon Blanc. Tiene catas, el restaurante Nido Kitchen y un hotel boutique, así que la visita puede ocupar el día entero.
- Bodega RGMX. La familia que la fundó en 1998 como Rivero González la rebautizó RGMX. Cultiva unas 50 hectáreas de viñedo junto a 250 de nogales y elabora las líneas Scielo y RGMX; entre sus vinos hay un blanco hecho con uva tinta y un vino naranja que, según la casa, marcó un hito en el mercado mexicano en 2014. Los nogales también llegan a la mesa: su línea gourmet incluye compotas, ate y nueces.
- Antigua Hacienda de Perote. Desde 1992 recibe huéspedes, con restaurante, alberca y salón de eventos: es la opción para dormir en una bodega con historia del siglo XIX.
- Viñedos Don Leo. Está en el Valle del Tunal, dentro del municipio de Parras, a unos 2,100 metros de altitud, una altura poco común para la vid. Su recorrido incluye viñedo, bodega y cata de tres vinos, siempre con reservación confirmada, y tiene restaurante y hospedaje.
- Hacienda del Marqués. La familia Madero Ruíz la fundó en 2010 entre nogales centenarios, con cepas de Cabernet Sauvignon, Shiraz, Merlot y Malbec. Según su ficha, sus recorridos guiados son para grupos de al menos ocho personas y con reserva previa.
¿Cómo llegar a Parras desde Saltillo, Torreón o Monterrey?
Las vinícolas de Coahuila se concentran en Parras de la Fuente, en el sur del estado, a unos 150 kilómetros de Saltillo, 157 de Torreón y 228 de Monterrey. Si llegas en avión, los aeropuertos más cercanos son los de Torreón y Saltillo; desde cualquiera de las tres ciudades, el resto del camino es por carretera.
Ya en el pueblo, calcula traslados cortos pero reales. Las bodegas de Casa Madero están a nueve kilómetros del centro, y el segundo viñedo de Parvada, a unos 20 minutos. Si vas a catar en más de una casa, que maneje alguien que no beba, o pregunta en tu hotel por un traslado.
Para quien viene de lejos, Parras funciona mejor con una noche de por medio. Desde Monterrey son más de doscientos kilómetros de ida, y el pueblo pide calma: una visita guiada, una comida larga, una tarde de caminata por el centro. Con dos noches, puedes sumar una visita a la Sierra de Arteaga, en el sureste del estado.
¿Cuándo conviene ir a Parras?
El pueblo tiene su gran semana del vino en verano. La Feria de la Uva y el Vino de Parras se celebra cada agosto; en 2026 llegó a su edición 79, en la primera quincena del mes, con desfile, coronación de la reina y un programa de vendimias en las casas del valle, según la prensa regional. Casa Madero se sumó en esos días con su propia celebración, con cena y degustación.
Fuera de agosto, Parras es otro viaje: más tranquilo, con las bodegas en su rutina y las visitas con cita. Si prefieres el ambiente de cosecha sin la multitud de la feria, julio es buena apuesta: según su ficha, la Antigua Hacienda de Perote hace la molienda de la uva en julio y agosto. RGMX, por su parte, celebra cada año su vendimia con dos eventos, uno relajado alrededor de su línea Scielo, con coctelería, música en vivo y cena, y otro de formato tradicional, con picnic, recorrido, cena maridaje de cuatro tiempos y fogatas. Las fechas de cada año se confirman con las casas.
¿Dónde dormir entre viñedos en Parras?
En Parras, cuatro de las cinco vinícolas de nuestro directorio ofrecen hospedaje propio:
- Casa Madero: parte de las antiguas construcciones de la hacienda funciona como hotel y comedor. Antes de planear la noche, pregunta a la casa si hospeda a viajeros individuales o solo a grupos, y en qué fechas.
- Parvada: hotel boutique dentro de la propiedad.
- Antigua Hacienda de Perote: hotel desde 1992, con restaurante y alberca.
- Viñedos Don Leo: hospedaje y restaurante en el Valle del Tunal.
Al reservar en cualquiera de ellas, pregunta si la habitación incluye la visita a la bodega o la cata, qué días abre el restaurante y si hay estancia mínima en fin de semana. En una hacienda, esas tres respuestas definen el viaje tanto como la cama.
Si viajas en familia o prefieres un hotel con más servicios, el Hotel Rincón del Montero, en las inmediaciones del pueblo, describe en su ficha más de cien cabañas, campo de golf de nueve hoyos, canchas de tenis y restaurante. Y si quieres comparar Parras con otras regiones, en nuestra lista de vinícolas con hospedaje en México están todas las que ofrecen cama en su finca.
¿Qué más hay para el viajero del vino en Coahuila?
Parras concentra casi toda la oferta vinícola del estado en nuestro directorio, pero no toda. En la Sierra de Arteaga, al sureste, Bodegas del Viento nació de un viñedo experimental que la familia Dávila plantó a finales de los años noventa, y su nombre recuerda a los huachichiles, el pueblo que habitó la sierra. Sus recorridos con cata requieren reservación y son solo para adultos; también tiene restaurante.
En Cuatro Ciénegas, Pueblo Mágico del centro del estado, Bodegas Ferriño tiene origen en el siglo XIX, cuando empezó destilando aguardiente de uva y brandy. Es conocida por su vino Sangre de Cristo y hace vinos de estilo moscatel y jerez, que se prueban en su recorrido por la bodega. Si te intrigan los vinos dulces, en nuestra guía de tintos suaves y dulces explicamos en qué se diferencian.
La lista completa de bodegas coahuilenses está en su página regional, y si quieres comparar esta ruta con las otras seis donde tenemos fichas, en las rutas del vino de México, estado por estado está cada una con sus uvas y su temporada.
¿Cómo armar un fin de semana en Parras?
- Sábado por la mañana: visita guiada en Casa Madero, de unos 40 minutos, y tiempo para la capilla de San Lorenzo y la tienda de vinos. Confirma antes el horario del recorrido.
- Sábado a mediodía: come en el pueblo o en el comedor de la hacienda, si ese día recibe a visitantes.
- Sábado por la tarde: recorre el centro a pie; si te hospedas en Perote o en Parvada, cata ahí antes de la cena y olvídate de manejar.
- Domingo por la mañana: Parvada o RGMX; en Parvada puedes quedarte a comer en Nido Kitchen.
- Domingo por la tarde: emprende el regreso con luz. Si vuelves a Saltillo o a Monterrey, tienes por delante entre 150 y 228 kilómetros.
Si viajas en grupo y quieres sumar Hacienda del Marqués, recuerda que sus recorridos piden al menos ocho personas y reserva previa. Y para las casas que solo reciben con cita, como Don Leo, nuestra guía sobre cuándo hay que reservar para visitar una vinícola explica cómo pedir la cita sin idas y vueltas.
Empieza por escribir a Casa Madero: su recorrido es el ancla natural del viaje. Con la fecha confirmada, reserva la noche en una de las haciendas del municipio y deja la segunda bodega para el domingo temprano, antes de la carretera.



